[El paganismo: una época triste]

[texto dactilografiado, tal vez 1917]

Ricardo Reis


U n concepto moderno del paganismo tiende, por fuerza, a concebirlo más en lo que tiene de antagónico al cristismo, que en lo que tiene de característico, independientemente de comparaciones. Si, no obstante, ese concepto del paganismo, por falso que fuese el método, tuviese por base una apreciación justa de las diferencias verdaderas entre él y el sistema cristiano, poco se habría perdido con no ser el mejor el método adoptado. Infelizmente los contrastadores de los dos tipos de mentalidad, por no comprender la primera, le buscaron un opuesto falso, y en consecuencia no comprenden la segunda.

Es difícil a quien vive dentro de los sentimientos cristianos distinguir bien lo que son esos sentimientos, desintrincar cuáles son cristianos, cuáles simplemente humanos, cuáles ni una cosa ni otra, sino, por ejemplo, modernos (si se tratara de un apreciador moderno) y debidos al influjo de las corrientes características de nuestra época.

Así, en su casi totalidad, los estudiosos modernos del paganismo interpretan el cristismo como una religión triste, ¡cómo si todo el cristismo fuese la vida monástica y todos los procesos crististas la celda y el silicio! Contraponiéndole el paganismo, juzgan, pues, que éste es alegre y feliz. Interpretando al cristianismo como una religión llena de temor a Dios –y olvidando que frecuentemente está llena del entusiasmo de Dios-, hallan que el paganismo, su contrario, es una religión donde poco se piensa en Dios, olvidando que la antigüedad estuvo más ebria de la superstición y de la religión cotidiana que cualquier fase cristista. La Edad Media es poco religiosa al lado de la absorbente preocupación del Más Allá que distingue al paganismo. El pagano es mucho más esclavo de sus dioses que el cristiano de sus divinidades y de sus santos.

Hoy todo historiador sabe que la Edad Media fue más alegre que la antigüedad pagana. Y debería saber que el paganismo es hoy, para los maestros de su estudio, una época triste.