[Los fines del arte: transmitir civilización]

[texto manuscrito, tal vez 1925]


1) Artes de agrado

2) Artes de perfeccionamiento

[...]

Volver agradable lo útil , he aquí la base de las artes de perfeccionar; porque volver agradable lo útil es perfeccionar lo útil, volviéndolo más útil, haciéndolo servir en sí su fin directo, que constituye su utilidad, plus [?] otro fin, indirecto, que es el de hacer esa utilidad doblemente útil.

La escala es de la más directa agradabilización de lo útil a la menos directa; de la arquitectura, por tanto, a través de la escultura hacia la pintura.

3) Artes de influenciar. Son esencialmente las artes de civilización. Su fin es transmitir civilización, transmitir de unas generaciones a otras el resultado del trabajo psíquico de cada una. Las artes de influenciar son por tanto: a) representativas de resultados civilizacionales, y no de tipos psíquicos (...)

El ideal del artista influenciador es alto en la proporción en que tiene conciencia de su tarea, en la proporción en que tiene conciencia de su papel de influenciador de generaciones futuras, y de la misión de quien debe dejar perennemente aumentado el patrimonio espiritual de la humanidad.

Los poetas antiguos tenían esta conciencia; la decadencia de ella entre los modernos, sustituida por el ansia de la popularidad inmediata, atributo finalista de las artes inferiores, es uno de los más fuertes síntomas de nuestra degradación moral (espiritual).

Artes de influenciar:

a) El fin representativo: el artista busca, al hacer su obra, dejar alguna cosa que represente el estado de su época (?).

b) El fin valorizador: [el artista busca dejar] alguna cosa que dé valor a su patria (o a la humanidad).

c) El fin instructivo: [el artista busca dejar] alguna cosa que perennemente mande en las almas.

Una obra sobrevive en razón de:

1) su construcción, porque, siendo la construcción el sumo resultado de la voluntad y de la inteligencia, se apoya en las dos facultades cuyos principios son de todas las épocas, que sienten y quieren de la misma manera, aunque sientan de diferentes modos.

2) su profundidad psicológica.

3) el carácter abstracto y general de la emoción que emplea. La obra sobria de emoción tiende más a sobrevivir porque la emoción moderada es característica de todas las épocas, porque los de emoción moderada la aprecian naturalmente; y los de emoción irregular tienen su media en la emoción moderada. De más en más, las emociones excesivas varían de época a época; son, por tanto, lo que hay de pasajero en cada una. Las emociones moderadas caracterizan a todas; esto es, todas las aceptan, aunque algunas, por lo que tienen de transitorio, prefieran que se exagere.

La excesiva compasión por la humanidad, por ejemplo, caracteriza al romanticismo. Fuera del romanticismo, esa emoción no existe. Pero la noble compasión por los dolores humanos es un sentimiento humano de todas las épocas.

Fernando Pessoa