[El Renacimiento y el espíritu cristista]

[texto dactilografiado]

Antonio Mora


Regreso de los Dioses

En el Renacimiento el cristismo no fructificó en todo su carácter degenerativo por tres razones. La primera era que el Renacimiento representa la emergencia de una sociedad, o, mejor, de un grupo de sociedades, [en pasaje] de la amorfa cuasi barbarie donde se preparan las civilizaciones a la civilización propiamente dicha; y en un período de estos, tanto porque, estando todavía próxima de la naturaleza (en el sentido del juego natural de los impulsos humanos), menos capacidad de desvío de las leyes sociales tiene la sociedad, como porque, emergiendo a la civilización, fatalmente ha de comenzar por una adaptación a sus leyes, no cabe la representación perfecta de un fenómeno enfermizo como el cristismo. La segunda es que la preocupación del Renacimiento –puesto que la civilización es la manutención de una tradición no nacional sino universal- era la antigüedad grecorromana, por naturaleza anti-cristista. La tercera es que, dentro de la tradición grecorromana, el Renacimiento tendía hacia Grecia contra Roma; de donde advenía otro atraso para la realización del espíritu cristista, puesto que él sea, no sólo más romano que griego, histórica como esencialmente, sino […]

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