[Influencia del progreso científico sobre el arte]

[texto dactilografiado]

Antonio Mora


El hombre creó la obra de arte. Después vio que la obra de arte es algo exterior. Después observó que las cosas exteriores tenían ciertas características, a las que era forzoso que obedeciesen. Su perfección, esto es, la perfección de su estructura y de su funcionamiento dependía del grado en que poseían esas características. Como la obra de arte es algo exterior, urgía perfeccionar esa obra de arte, darle la perfección de las cosas exteriores. Hacer trabajo de perfecto artesano. De ahí el arte griego.

El griego reparaba esencialmente en la forma. Es característica del visual y del atento notar las formas de las cosas. El nacimiento de la fisiognomía y correlacionadas formas de ciencia, en Grecia, indica esto. Es en la forma en lo primero que se fija el hombre atento al mundo exterior. El Cristianismo trajo un adolecer de sentimientos y de sentidos que llevó a pulverizar las formas y a encontrar el sentimiento de los colores y de las tonalidades. Pero se perdió por ahí, cayó en el error regresivo de buscar en el arte una expresión de emociones, de sensaciones, de aspiraciones. Pero el arte es eso solamente en un estadio inferior suyo; después, llegado a Grecia, desde Grecia, el arte pasa a ser un fenómeno de trabajo, de esfuerzo, de querer realizar la perfección.

¿Cuál es el efecto de las investigaciones de la ciencia moderna sobre el arte? ¿Mostrar que puede ser infinitamente compleja (como la constitución atómica de un cuerpo, por ejemplo), siendo al mismo tiempo simple? Tal vez. Pero el arte tiene un límite. Hay cosas de la vida que son sólo de la vida y que el arte no debe intentar imitar. Al número de éstas pertenece la complejidad atómica tomada como ejemplo. El arte es de lo exterior, imita el exterior y no el interior de las cosas. El arte, justamente, es expresión, y no tiene, por lo tanto, más que exterior; de ahí que no le sirva para nada saber que las cosas son, por dentro, infinitamente complejas. Le basta considerar las armonías de los cuerpos, en la línea general de las correlaciones entre los elementos componentes de un Todo y ese Todo. De modo que no es en la noción de arte, en general, que tenemos que avanzar sobre los griegos; ni tiene la ciencia con qué ayudarnos en este punto. ¿Será nula entonces la influencia del progreso científico sobre el arte? Sobre la sustancia y el sentido del arte, por cierto que es enteramente nula. No hay hacia donde evolucionar en este punto, porque desde Grecia, donde el arte nació, quedó con la forma con que nació, no obstante haber sufrido la enfermedad del cristianismo.

(Es la constitución exterior de las cosas la que interesa al arte; porque el arte, siendo expresión y por lo tanto esencialmente exterioridad, no tiene sino constitución exterior. Desde que en Grecia se advirtió esto, no hay en qué evolucionar en este sentido. No se descubrió una forma de arte, sino el arte, en absoluto. Antes no había habido propiamente arte, sino el embrión del arte. En Grecia el Arte nació. Desde que nació permaneció igual. Puede crecer pero no dejar de ser tal cual es).

El progreso de la ciencia lo que nos proporciona es nuevas fuentes de creación y de inspiración.

En la obra de Alberto Caeiro hay más una filosofía que un arte. Reaparece en él la primitiva forma griega de filosofar a través de la poesía.


1 comentario:

Anónimo dijo...

ola miora eds que en esta moerda de pagina no consigo encontrar lo que kiero i por vuatra puta culpa me catearan i como lo agan os denunciareee por que haceis paginas que no siven de naaa ose aque ya saveis kiero saber una cosa que no la encuentroi ni por pasiva ni por indivaaa bueno os dejo con mi caxo de ocmentario



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