[Tres factores de la decadencia de Portugal]

L a desorientación en que hemos vivido, la decadencia en que hemos vegetado, deriva de la acumulación de tres factores, que en tres épocas diferentes intervinieron en la vida nacional y cuya influencia infeliz permaneció.

El primer factor –la decadencia propiamente dicha- data de la jornada de Alcazarquivir, se prolonga por el dominio de los Felipes, y todavía continúa hasta hoy. Destellos transitorios –la Restauración, el Marqués de Pombal, el Presidente Sidónio Pais– son apenas (salvo el último caso, de cuyas consecuencias no podemos hablar todavía) remisiones de nuestra enfermedad colectiva.

El segundo factor –la desnacionalización- comenzó con la llegada del sistema monárquico extranjero que, implantado primero en 1820, se arrastró, a través de una guerra civil constante, latente o patente, hasta su fijación en 1851, y la corrupción definitiva de nuestras costumbres políticas y administrativas, el abandono total del gobierno a la portuguesa.

El tercer factor, prolongación del segundo, surgió plenamente en 1910, con la implantación de la República. La desnacionalización se volvió, en esa altura, degeneración. La degeneración no se limitó a los partidos que la República trajo consigo (no hay estado social mórbido que sea pertenencia exclusiva de un partido), sino que abarcó también a los viejos partidos monárquicos cuya obra la República, anarquizando más, solamente continuó.

El problema portugués consiste en la destrucción de la triple clase de negativismo que así cubre la Patria.

Fernando Pessoa


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