[Claridad, sobriedad, concisión: corolarios del clasicismo pagano]

[texto dactilografiado, tal vez 1917]

Antonio Mora


El Regreso de los dioses

La claridad, la sobriedad, la concisión no son postulados, son corolarios del clasicismo pagano. El pagano es naturalmente conciso, sobrio y claro, pero sólo es todo eso por ser otra cosa de la que esto es la manifestación más natural. Lo esencial, no obstante, es la armonía, la unidad y la coordinación de la obra. Píndaro no es claro. Heráclito es conocido por «el oscuro». De Aristófanes no se puede decir que tuviese un gran respeto por la simplicidad o por la sobriedad, sobre todo en la estructuración verbal.

Importa que esta distinción se haga, para que no se confunda, no ya la esencia con sus atributos, porque los atributos son, después de todo, la esencia vista de otro modo; sino la causa de una manifestación con las condiciones en que ella se manifiesta (más naturalmente). (?????????????)

Hay ideas, por ejemplo las vagas, que no comportan una presentación clara. Hay sentimientos, por ejemplo los desmesurados, que no admiten una manifestación sobria. Hay puntos en que ni es útil ni posible ser conciso, como aquellos en que la explicación es de un asunto complejo, o la demostración de un asunto controvertido, donde las objeciones han de ser previstas y respondidas, y las diversas formas de interpretación revisadas y clasificadas.

Yo no defiendo la falta de claridad, la falta de sobriedad, o la falta de concisión. Quiero, no obstante, indicar que esas cualidades, siendo naturales en el pagano, no son esenciales en él. Era preciso que no hubiese confusión a este respecto.


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