[Los dioses griegos representan...]

[texto dactilografiado, tal vez 1917]

Ricardo Reis


(Prefacio de R. Reis)


C uando hace casi cuatro años tuve ocasión de mostrar a Alberto Caeiro, en Lisboa, a qué principios condujo su obra, él negó que ella condujese a tales principios. Para Caeiro, objetivista absoluto, los propios dioses paganos eran una deformación del paganismo. Objetivista abstracto, los dioses ya estaban de más en su objetivismo. Él veía bien que ellos estaban hechos a imagen y semejanza de las cosas materiales; pero no eran las cosas materiales, y eso le bastaba para que nada fuesen.

Las cosas, para mí, tienen otro sentido. Los dioses griegos representan la fijación abstracta del objetivismo concretizador. Nosotros no podemos vivir sin ideas abstractas, porque sin ellas no podemos pensar. Lo que debemos hacer es sustraernos de atribuirles una realidad que no derive de la materia de donde las extraemos. Así acontece a los dioses. Las ideas abstractas no tienen realidad verdadera: tienen, sin embargo, una realidad humana, relativa apenas al lugar que el animal tiene en la tierra. Los dioses pertenecen a la categoría de las abstracciones, en lo que respecta a su relación con la realidad, pero no pertenecen a esa categoría como abstracciones, porque no lo son. Como las ideas abstractas nos sirven para que nos conduzcamos entre las cosas, los dioses nos sirven también para conducirnos entre hombres. Los dioses son por tanto reales e irreales al mismo tiempo. Son irreales porque no son realidades, pero son reales porque son abstracciones concretizadas. Una abstracción concretizada pasa a ser pragmáticamente real; una abstracción no concretizada no es real ni aun pragmáticamente. Platón, erigiendo en personas abstractas las ideas, siguió el viejo proceso pagano de la creación de dioses; colocó, sin embargo, sus dioses demasiado lejos. Una idea sólo se torna un Dios cuando es devuelta a la concreción. Pasa entonces a ser una fuerza de la Naturaleza. Eso es un Dios. Si esto es una realidad o no, no sé.

Personalmente creo en la existencia de los dioses; creo en su número infinito, en la posibilidad del hombre ascender a dios. El creador de civilización es una fuerza de la Naturaleza; es por tanto un dios, o un semidiós.