[Sociedad, estado, nación]

[texto manuscrito]

Antonio Mora


Regreso de los dioses

La política se divide en tres partes, conforme refiera a la persona social como agrupamiento de individuos formando sociedad, o como organización de ese agrupamiento de individuos de forma que sea estable, y como dinamización de esa organización de modo que esa estabilidad conduzca a lo que se llama un progreso.

En las sociedades existen los principios que le son orgánicos como sociedades, y de cuya manutención depende su vitalidad; que se perturban, cuando se vicia el sentido de su vida, y se ofuscan cuando la decadencia comienza. Existen los principios que le son orgánicos como estados, y de los que depende el aprovechamiento civilizacional que puedan sacar del estado en que, en dado momento, posean los principios anteriores. Y existen, sencillamente, los principios que le son orgánicos como naciones, de los cuales depende […]


El estudio de la política del paganismo incluye, por lo tanto, el estudio de la sociedad pagana, del estado pagano y de la nación pagana.

La sociedad pagana, es claro, en nada es diferente, en lo que estrictamente sociedad, a otra sociedad cualquiera. Lo que hace que un grupo de individuos sea una sociedad y no un mero grupo de individuos, es común a todas las sociedades. Constituye su vida, propia y abstractamente tal, y no la perfección del grupo que vive esa vida. Pero lo que difiere de sociedad en sociedad (solamente en lo que sociedad) es el grado de vitalidad que cada cual tiene, y ese ser mayor o menor depende de su más o menos perfecta comprobación con las reglas fundamentales, abstractas (por así decir) de la vida de las sociedades todas, solamente en lo que sociedades, y no estados o naciones.

La esencia de la vida social y de su vitalidad es la Ley; la medida de la vitalidad es el cumplimiento de la Ley, la igualdad que realmente hay frente a la Ley. Una sociedad puede tener una organización perfecta y no cumplirse los dictámenes establecidos por esa organización; como un hombre puede tener una exacta noción de la virtud, y vivir en el vicio.

¿Cuál es el género de sociedad que más vital deber ser? Aquel que más igualdad consiga frente a la ley, no en la Ley, sino en su aplicación en aquello que dependa del estado moral de los ciudadanos y no de las penalidades escritas (y por ventura no, o mal, aplicadas) o de las restricciones legales (por ventura arbitrariamente escritas para unos y olvidadas para otros).

Ahora, la perfección en la observancia de la Ley depende de tres cosas: 1º del estado por así decir orgánico de la sociedad, que trasciende los meros cálculos y apreciaciones y depende de la acción de las leyes oscuras que rigen la vida, la vitalidad y la muerte de todas las cosas que nacen, que viven y que perecen. Pero en parte depende también de la vitalidad y perfección vital de las instituciones (esto es, de la sociedad como estado) y de la fuerza del espíritu cívico de los ciudadanos. Depende también de estos dos elementos porque una vitalidad fuerte es una fuerte adaptación a las condiciones de la vida, y esta nace de una noción exacta (instintiva o consciente) de cuáles son esas condiciones; pero como esa noción y cuando es justa provoca instituciones de acuerdo con las condiciones esenciales de la vida; –y como la observancia de la ley depende del estado moral de la sociedad, el estado moral en gran parte del espíritu cívico- de la justicia y de la desigualdad cívicas (dado que el hombre sea un «animal político» y un ente que actúa por los otros), viene a ser verdad que cuanto más fuerte y puro el instinto cívico y nacional mejor las condiciones para que el instinto moral individual sea fuerte y puro también; y eso depende de una fuerte adaptación al fenómeno nacionalista […]

Y el estado moral depende, en gran parte, de la conciencia social del individuo, y ésta, en gran parte, sino del todo, deriva de la cohesión social; ésta, finalmente, sobre todo de la cohesión nacional.

De modo que la vitalidad de las sociedades deriva de tres cosas, porque a través de ellas se expresa.

La única condición pre-estadual, pre-nacional para que haya igualdad frente a la ley, es la simplicidad de las leyes. Se dirá que esa simplicidad no es posible sino en una sociedad que no es compleja. Pero como una sociedad que es compleja es una sociedad donde hay un mayor número de fuerzas en interacción; como un mayor número de fuerzas en interacción produce un mayor número de desintegraciones; y como un mayor número de desintegraciones produce un mayor número de fenómenos de decadencia; se concluye que, al final, precisamente la simplicidad social dificulta la decadencia. Se dirá que la simplicidad, que dificulta la decadencia, lo hace al precio de dificultar también la civilización. Aquí damos en un punto que, por mal esclarecido, cumple destrincar bien; sin lo que iremos de error en error hasta un desvío total de la verdad.

La complejidad social puede ser de tres géneros; porque puede nacer de la complejidad institucional; o de la complejidad económica (como en nuestro tiempo); o de la complejidad individual, fruto de la fácil variación histórico-psíquica de las co-influencias de hereditariedad y variación dentro del lazo social. La distinción entre las tres especies (géneros) de variación será más clara, si reparamos en la perfecta desemejanza de sus efectos.

La indisciplina, la perturbación social puede producir el efecto de complejidad. En realidad nada hay más simple que la anarquía, por complejas que hayan sido, acaso, sus causas.

En resumen: La vitalidad de una sociedad depende de su adaptación a los principios reguladores de la vida de las sociedades. Esa vitalidad se expresa de tres maneras: a través de la sociedad como sociedad; a través de la sociedad como estado; y a través de la sociedad como nación. Una sociedad es tanto más fuerte cuanto más general es la observancia de las reglas (religiosas) y morales, y legales que constituyen su fundamento; y esa observancia es tanto más fácil cuanto más esas reglas de vida social estén en conformidad con las reglas naturales de la vida. Un estado es tanto más fuerte cuanto más apta fuere su organización para utilizar para bien de la sociedad y de sus fines (conservación de sí misma, valorización de los individuos que la componen, y aumento de su prestigio y de su cultura) las actividades de los individuos que la componen; y esa organización será tanto más perfecta cuanto más se conforme a las leyes funcionales de natural coexistencia humana en sociedad. Una nación será tanto más fuerte cuanto más nación fuere, esto es, cuanto mayor fuere la cohesión espontánea entre sus miembros, y mayor el espíritu de servir a la patria que, en general, los animare.

¿Cuál es el medio a que la sociedad se adapta? No es el medio geográfico: a ese el que se adapta es cada individuo espontáneamente, porque esa adaptación, o es física, y en ese caso la entidad biológica, u orgánica, que es el individuo, es la que se adapta; o es transformada del medio, y en ese caso es la acción conjunta de individuos que adapta cada individuo por sí; o es […]

El medio al cual la sociedad se adapta es el fruto de estar compuesta del psiquismo individuador. En la proporción en que en la vida y en las instituciones de una sociedad humana (…) de que ella deriva de, y asienta sobre, individuos reales, en una vida biológicamente tal, esa sociedad será natural. […]

Cuanto más natural fuera una moral, más fácil será de mantener; […]

ciudad-nación - cohesión fácil

ciudad con religión - cohesión profunda

ciudad por encima de todo - cohesión esencial

La cohesión abarcaba el propio foro íntimo del ciudadano; su espíritu se ligaba al de los otros por lazos que partían de lo más íntimo de sí.