[El Ultimátum de Alvaro de Campos]

[texto dactilografiado, tal vez 1919]


E

l Ultimátum de Álvaro de Campos fue publicado en el primer y (por lo menos hasta ahora) único número de Portugal Futurista, publicación literaria cuya naturaleza se expresa suficientemente por el título, que no necesita traducción.

Habiendo, por algún inexplicable golpe de suerte, escapado a la censura de imprenta, la suerte cesó cuando alguien llamó la atención de las autoridades hacia ella, con la revista ya en los mostradores de las librerías. «PF» fue inmediatamente aprehendido por la policía y se abrió proceso contra todos los autores que colaboran en él. Esto (es bueno explicar) ocurrió bajo el ministerio democrático, destituido del poder por Sidónio Pais, con la revolución de 15 de diciembre de 1917. Con todo, es difícil imaginar como cualquier ministerio, estando el país en guerra, pudiese permitir la publicación del Ultimátum, que, original y magnífico como es, y aunque no es pro-Alemania (siendo anti todo, aliados y alemanes), contiene sarcásticos insultos a los Aliados, como también a Portugal y Brasil, los propios países a los que ciertamente estaba destinado «PF».

La razón que me llevó a traducir el Ultimátum fue la de ser, sin duda, la pieza literaria más inteligente producida por la Gran Guerra. Podemos considerar sus teorías como indeciblemente excéntricas, podemos disentir con la excesiva violencia de la invectiva introductoria, pero nadie, creo, puede dejar de confesar que la parte satírica es magnífica en la estudiada precisión de su aplicación y que la parte teórica, pensemos lo que pensemos del valor de las teorías, tiene, al menos, los raros méritos de la originalidad y de la vehemencia.

Son estas buenas razones que justifican la traducción del Ultimátum y el hecho de que, aunque publicado en setiembre de 1917, sólo ahora lo traduzca, se debe a la circunstancia, que el contacto con la obra hará evidente, de que tal publicación no podía ser impresa en tanto durase la guerra.

Resta decir algo más al lector inglés, tanto en lo concerniente a la naturaleza de la obra como a la del autor. La tendencia de la obra es bastante clara: la insatisfacción frente a la incapacidad constructiva que caracteriza a nuestra era, en que ningún gran poeta, ningún gran estadista, o incluso, bien consideradas las cosas, ni un gran general, surgió. Hablando respecto del Ultimátum, Álvaro de Campos cierta vez me dijo: «Esta guerra es la guerra de los pigmeos menores contra los pigmeos mayores. El tiempo mostrará (esto fue dicho en enero de 1918) cuales son los mayores y cuales los menores, pero de un modo u otro son todos pigmeos». «Importa poco quien gane la guerra, pues ciertamente un loco vencerá. Importa poco lo que vaya a surgir de todo eso, pues la locura, de seguro, vendrá. Ya llegó la era de la ingeniería física (añadió él, característicamente), pero la era de la ingeniería mental todavía está distante. Esto muestra cómo hemos retrocedido respecto de la civilización griega y romana y qué crimen ha sido el Cristismo contra la sustancia de la cultura y del progreso». «Aquel bajo sofista, el Presidente Wilson”, me dijo cierta vez, «es el tipo y el símbolo de nuestra era. Nunca dijo una cosa concreta en su vida. No podía decir una cosa concreta ni para salvar aquello que supongo que él considera su alma».

Son estas casi las exactas palabras que, como fueron dichas en inglés, tendré menos probabilidad de olvidar.

Álvaro de Campos nació en Lisboa el 13 de octubre de 1890 y viajó extensamente por Oriente y por Europa, permaneciendo principalmente en Escocia.



Texto originalmente escrito en inglés. La traducción al castellano está realizada desde la traducción portuguesa publicada en Fernando Pessoa. Obras em Prosa, Volume único, Ed. Nova Aguilar, Rio de Janeiro, 1998.


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