[Sobre el hombre de genio]

[texto dactilografiado, tal vez 1924]


Fragmento escrito como respuesta a una entrevista de José Pacheco, director de la revista Contemporánea, amigo y antiguo compañero de Pessoa en Orpheu.


En arte todo es lícito, siempre que sea superior. No está permitido al hombre vulgar ser antipatriota, porque no tiene mentalidad encima de la especie, y no la puede tener entonces encima de la especie inmediata, que es la nación a la cual pertenece. Al genio le está permitido. Sucede, por ironía, que los grandes genios en general se ajustan a los sentimientos normales: Shakespeare era intensamente, hasta excesivamente, patriota.

Un genio antipatriota es un fenómeno, no diré vulgar, pero aceptable. Un obrero antipatriota es simplemente una bestia.

El hombre de la especie no puede tener opiniones, porque la opinión es del individuo, y desde el momento en que un hombre pertenezca orgánicamente a una familia, a una clase, a cualquier cosa que constituya ambiente inmediato y vivo, deja de ser un individuo para ser una célula cualquiera. Sólo la nación, por ser un ambiente abstracto, visto que tiene parte en el pasado y parte en el futuro, no estorba el alma individual.

El problema de la protección a los artistas, o cualquier problema parecido, no existe con relación al hombre de genio, cuya vida mental es una cosa aparte y que pasa, en general, incomprendido en su época, o, por lo menos, incomprendido en aquello mismo que en él es genio.

Deben ser protegidos y defendidos los artistas, los escritores, que tienen que vivir de su pena, y esos nunca son los hombres de genio. El hombre de genio es producido por un conjunto complejo de circunstancias, comenzando por las hereditarias, pasando por las del ambiente, y acabando en episodios mínimos de la suerte.

Fernando Pessoa


No hay comentarios: