[El Nuevo Sebastianismo]

Notas para «El Sebastianismo»

[sin fecha, probablemente finales de los años 20]


La tesis del Nuevo Sebastianismo es la siguiente:

1º - Una nación es un organismo psíquico en el que, como en todos los organismos, luchan, sustentándolo, fuerzas de desintegración e integración, fuerzas que tienden a disolverlo y fuerzas que tienden a conservarlo, y que (estas últimas) no serían puestas en movimiento sino fuese por la acción de las otras. Lo que conserva es, por su naturaleza, estático; lo que destruye dinámico; lo que conserva sólo se vuelve dinámico en virtud de tener que reaccionar contra el dinamismo de las fuerzas de desintegración. Las fuerzas de integración, en el caso de un país, son:

(1) La homogeneidad (más o menos grande según los pueblos) del carácter nacional, cuya acción integradora consiste en nacionalizar todos los fenómenos importados del extranjero que se den en la vida social; la vitalidad de una nación –la verdadera y real vitalidad- se mide por la facilidad, prontitud y eficacia con que se nacionaliza lo importado. Una nación en estas condiciones importa el mayor número de elementos posible, porque de los elementos de desintegración, tan pronto como la integración sea real, es que nace la vida; por eso ella, importando el mayor número de elementos posible, se vitaliza lo más posible, y, como tiene un gran poder de integración (esto es, de nacionalización), nada tiene que temer de esas importaciones.

Este género de fuerzas de integración es característico de una nación como nación.

(2) La coordinación de las fuerzas sociales, esto es, el poder de, actuando de modo que se excitan y se contradicen mutuamente, no actuar nunca en forma que esa mutua excitación sea aniquiladora de unas u otras; esta fuerza de integración se ve en la actitud psíquica de los individuos que forman las corrientes sociales de opinión y de clase: si cada clase u opinión procura dominar a otra o a las otras, está en los espíritus, actuando, la fuerza integrativa de la coordinación; si procura exterminar a otra o a las otras, lo que hay en los espíritus es un predominio manifiesto de la fuerza de desintegración (ex ex ex) (sic).

Estas fuerzas de integración son aquellas que una nación posee como organismo.

(3) La sociabilización de las fuerzas individuales, esto es, el carácter y acciones de cada individuo ser tales que su libre, espontánea, incluso anárquica, actividad sea, por una íntima organización de su psiquismo fatalmente una fuerza socializadora. Así, un hombre de genio, que crea una obra literaria, practica un acto altamente individual –el más individual de todos los actos humanos-; pero, tanto por la acción que tiene sobre la sociedad lo idealizado de su obra, como por el carácter representativo (de su pueblo) de su arte, como por el orgullo que adviene al pueblo de él pertenecerle, hace obra altamente social. El único arte antisocial es el arte flojo y débil. Todo el gran arte es, ipso facto, un fenómeno social importante y útil, aunque trate de asuntos llamados “decadentes”. Por eso la decadencia artística y literaria es el fenómeno más representativo de la decadencia esencial de una nación. Las fuerzas de desintegración en este caso son las que tienden a que cada individuo, actuando, actúe de modo absolutamente individual.

Estas fuerzas de integración son aquellas que una nación tiene como sociedad.



Es fácil caer en error en estos puntos. Así, interpretando mal la naturaleza del primer género de fuerzas de integración, cayeron los integristas franceses y portugueses en el error tradicionalista, confundiendo tradición con carácter nacional, esto es, confundiendo las cristalizaciones de ese carácter, o entonces los estadios pasajeros nacidos de la adaptación de ese carácter a varias circunstancias de época, con el carácter en sí. Semejantemente, en el segundo género, confundieron coordinación con orden. Puede darse una perfecta coordinación social en un período de luchas revolucionarias. Aquí, como en el otro punto, confundieron causa y efecto. El orden, es en general, un resultado de la perfecta coordinación de las fuerzas sociales; pero la perfecta coordinación de las fuerzas sociales no siempre produce el orden. Sólo la coordinación de ciertas fuerzas, de cierto orden de fuerzas, es la que produce el orden. En el tercer género de fuerzas de integración, también los integristas tuvieron una confusión: confundieron la ordenación individual con el individualismo absoluto, y no vieron que un individuo puede actuar anárquicamente y de modo absolutamente social al mismo tiempo y por esa misma acción. De ahí una teoría de la autoridad, teoría de anti-individualismo, que no son otra cosa que confusiones e incomprensiones.




Las fuerzas de desintegración son de tres ordenes:

(1) Fuerzas de destrucción: aquellas que producen la Muerte. Son las fuerzas del exterior, de cuya acción el organismo vive, pero de cuya acción muere si no se puede adaptar a ellas. La Muerte viene siempre de afuera (ex.). Así, en la vida de las sociedades, el medio, el exterior, de que ellas viven, es el Extranjero, son las elaboraciones generales de la civilización a que esas naciones pertenecen; si las sociedades consiguen nacionalizar los elementos que reciben del extranjero tienen una gran vitalidad; si no lo consiguen, tienen una baja vitalidad. Pero (y esto es importante) cuando no pueden nacionalizar esos elementos, no los importan.

El tradicionalismo es una señal de baja vitalidad social. Nos importan solamente en sus exterioridades inofensivas. Un país desnacionalizado no es un país que importa todo del extranjero (ex.) Las literaturas de una época decadente, como sea, entre nosotros, la D. María I, viven de la admiración del pasado, y sólo adoptan del extranjero lo que está de acuerdo con el pasado nacional. Bocage no adopta de los extranjeros sino lo que Camões podría adoptar también. Esto es un pequeño ejemplo, que dispensa otros. [...]

(2) Fuerzas de discoordinación: las que producen la Enfermedad. Son aquellas fuerzas que producen perturbaciones orgánicas, de donde resulta, no ya –por lo menos directamente- una desadaptación al Medio, sino una desadaptación de esas fuerzas entre sí. Así una atrofia o hipertrofia de cualquier órgano; esto produce un mal funcionamiento de todos los otros órganos, especialmente los que más ligados están a ese. En las sociedades se da esto cuando determinadas fuerzas sociales usurpan indebida cantidad de energía social. Las fuerzas sociales son (a) fuerzas de conservación social –etc., etc., etc. (ex.).

(3) Fuerzas de desintegración propiamente dichas: las que producen la actividad independiente de los elementos orgánicos, las que tienden, por ejemplo, a liberar la actividad de las células de la actividad del conjunto. Estas tienden a la Decadencia.

Fernando Pessoa