Teoría de los Dioses. Qué son los dioses

[texto dactilografiado, tal vez 1917]

Antonio Mora (?)


Teoría de los Dioses. Qué son los dioses.

En la evolución del espíritu humano del pensamiento concreto al pensamiento abstracto hay fatalmente un momento en que se da la transición de una forma de conceptos a otra. Como se sabe, el hombre primitivo, del mismo modo que el salvaje de hoy en las tribus cuyo nivel mental es de un orden apropiado para definirnos cuál fuese la mentalidad primitiva, no tenía el concepto abstracto. No tenía, por ejemplo, la idea de «árbol» sino, simplemente la idea de tal árbol, concretamente. Herbart diseñó una curiosa teoría de la formación de las ideas abstractas; (...)

La evolución humana ha sido una ascensión de la capacidad de tener solamente ideas concretas a la capacidad de tener ideas abstractas. ¿Cómo se dio esa transición? Podemos plantear varias hipótesis, pero cualquiera de ellas, que pueda ser considerada viable, ha de tener, para serlo, las características acumuladas de una hipótesis a un mismo tiempo psicológica y sociológica. No es que eso forme dos hipótesis: es solo una, que incluye esos dos elementos, puesto que, siendo la mentalidad humana simultáneamente un hecho individual y un hecho ocurrido dentro de la sociedad, las dos explicaciones redundan en la misma, abarcan un mismo hecho con dos aspectos, que son uno solo.

Teoría de los dioses: Los dioses son el primer grado de la abstracción. Al pasar del concepto concreto de tal árbol a la idea abstracta de «árbol», el hombre atravesó fatalmente un período intermedio. ¿Qué especie de concepto se haría de las cosas –de los árboles, para seguir nuestro ejemplo- cuando atravesaba ese período? Por hipótesis –y la hipótesis indica sin duda un estadio que existió, porque no podía dejar de existir-, el hombre se había elevado ya por encima del concepto concreto de tal árbol pero no había llegado al concepto abstracto de «árbol», de «árbol-en-sí» (y aquí la expresión hace con que nos preguntemos si la «cosa en sí» de Kant no sería una mera concretización de la abstracción).


Visto que todavía no es abstracto, ese concepto es concreto. Pero, visto que camina hacia la abstracción, ese concepto no es enteramente concreto. ¿De qué modo es concreto entonces? Podemos elaborar varias hipótesis sobre cómo de lo concreto se llegó a lo abstracto. La que primero se nos ocurre, y que enseguida hay que desechar, por ingenua y falsa, porque implica un círculo vicioso, es la de que el hombre, reparando en las semejanzas entre varios árboles, va llegando a la idea de árbol; o de que va obteniendo ideas primero, por ejemplo, del roble, después del abeto, y así en adelante, hasta, a través de esas ideas, por el mismo proceso, encontrar la idea abstracta de árbol. Ambas hipótesis –dos formas, por lo demás, de la misma hipótesis- presuponen, sin embargo, la ya-existencia de las ideas abstractas, dado que el proceso mental hipotetizado en ellas no es más que un proceso de abstracción, que supone, por lo tanto, que la abstracción ya existe. Es el género de hipótesis que un hombre civilizado se forma cuando negligentemente, para hacerse una idea de como un salvaje llegaría a las ideas abstractas, abusivamente concibe que él, civilizado, no las tiene, y a sí mismo se pregunta cómo las obtendría si no las tuviese. Como no elimina de su idea, de su espíritu, las ideas abstractas, naturalmente supone que las obtendría por un modo que presupone que ya las tenga.

No fue éste, por lo dicho, el proceso mental que el hombre siguió al pasar del pensamiento concreto al pensamiento abstracto. ¿Cuál fue entonces? Reconstruyamos, con los elementos que sabemos que tenemos, cuál pudo haber sido.

Viendo el árbol florecer, verdecer, dar fruto, secarse sus hojas, y perderlas; después, reverdecer, dar otra vez flor y fruto, y así indefinidamente, el hombre primitivo, que recogía, además, en los frutos un provecho de esa actividad o vida del árbol, pasó a reparar en los fenómenos de la vida vegetal, en el florecer, el fructificar, en la primavera y el otoño de los bosques. De ahí, primeramente, un resultado: la escisión de la noción concreta de tal árbol en dos cosas: una, observada como estática, el árbol propiamente dicho que permanecía bajo la florescencia, la fructificación y la caída de las hojas; otra, vista como dinámica, esa florescencia, esa fructificación, esa caducidad vegetal. Así, la noción concreta del árbol, sin dejar de ser concreta, se escinde en dos nociones concretas, y en el fenómeno «tal árbol», absolutamente concreto, la propia observación concreta abre brecha, escindiéndolo en dos fenómenos concretos, presentando, a la misma observación, las dos características visibles opuestas, de árbol-que-queda, de verdor-que-pasa. Sucede, seguidamente, que el hombre observa que esos fenómenos de la vida vegetal se dan en todos los árboles. Y, aunque no pueda, en su estadio de atraso mental, concebir la idea de «árbol» abstracto, porque ve siempre tal árbol aquí, con tal aspecto en tal lugar, tal otro árbol más allá, con tal otro aspecto y en tal otro lugar, ya no sucede lo mismo con los fenómenos de vida vegetal que se dan en ambos árboles: esos fenómenos son dinámicos, por eso llaman la atención de otra manera que los estáticos, y el cerebro primitivo, que no ve semejanza entre árbol y árbol, porque árbol y árbol son cosas quietas y visibles, permanentes y por así decir inmutables, no puede escapar, con todo, a observar que hay semejanza entre los fenómenos que se dan en ese y ese otro árbol, porque la naturaleza transitoria de esos fenómenos hace atender a ellos, y la utilidad que trae la fructificación más llama la atención hacia ellos, y el general carácter de extrañeza, porque no son cosas cotidianas y habituales, pero sí periódicas, que esos fenómenos tienen llama sobre ellos una atención curiosa y no casual, y eso provoca que se vea la semejanza entre la florescencia de un árbol y la florescencia de otro árbol. Luego que esta semejanza es vista, se ha encontrado una idea concreta que sirve de aproximación a dos ideas concretas: la de la florescencia sirviendo de aproximación entre tal árbol y tal otro árbol.

Esta noción de florescencia, noción concreta, porque lo es de algo concreto, tiene sin embargo una característica especial. La florescencia es una cosa que no tiene un lugar cierto, sino varios lugares: todos los árboles y plantas donde se da. Así, fatalmente, la propia noción concreta de florescencia tiene un carácter especial que la distingue de todas las otras nociones concretas, salvo, claro está, las que, siendo del mismo género, sirvieron al mismo proceso mental. Es una noción, por así decir, dispersa; es una noción dinámica; es una noción, por último –y fijémonos bien en este punto- de una cosa útil, al contrario de la de árbol-tal-árbol, como el primitivo la concibe, que no sirve para nada.

Esto nos encamina hacia una consideración del estado social del hombre primitivo que podía ya tener estos pensamientos. En un período de absoluto salvajismo, de primitivismo íntegro, dichos pensamientos no podían aparecer. Sólo cuando comenzó la domesticación de los animales, el cultivo de la tierra, sólo en los propios orígenes de la agricultura, este tipo de mentalidad puede aparecer. Antes de eso, más allá de que lo acotado de una mentalidad que todavía no dominaba el arte de domesticar animales no indica que pudiese observar ni en tan elementales fenómenos como el de la fructificación con la destreza como para hacerlo claramente, hay que ver que sólo cuando una nítida noción de utilidad –no sólo de la Utilidad en general, como también de la utilidad de las florescencias y de las fructificaciones- llamó la atención hacia esos fenómenos, se esbozaría, y esbozándose seguiría aumentado en claridad y congruencia, una noción suficientemente concreta de la florescencia y de la fructificación que pudiese ser camino hacia una noción abstracta; puesto que, como probamos, la noción plenamente concreta de la florescencia es, por su naturaleza, un paso hacia las nociones abstractas.

Así vemos cómo se interpenetran los fenómenos social y psíquico en la creación de las ideas abstractas. En la época mental del hombre en que puede llegar a un estado social que le permite formarse la idea de Útil, en esta época un concomitante y conexo fenómeno mental lo hace seguir con atención aquellos fenómenos de lo concreto que tienen en su naturaleza la propiedad de conducirlo a las ideas abstractas.

El principio de las religiones está en la divinización del fenómeno vegetal, y en la de otros fenómenos de la misma naturaleza útil, dinámica (...) Así vemos que todos los dioses se reducen a combinaciones y misturas de dos (tres) géneros de dioses: los dioses de la vegetación y los dioses solares y astrales, por así decirlo.

Del mismo modo, vemos que las religiones, propiamente tales, aparecieron cuando se dio la transición del hombre del estado mental puramente concreto hacia el ya capaz de abstracción. Y se observa, de hecho, que tal es la característica mental de todas las ideas religiosas, tanto las del paganismo como de las otras. El concepto que entre nosotros se hace de Dios una criatura religiosa, aunque sea educada, pertenece a un género de ideación que no es concreta ni abstracta.

Los dioses son las ideas humanas en pasaje de nociones concretas hacia ideas abstractas.

(My hypothesis that all progress is based on a degeneration: ¿se produciría la transición de lo concreto a lo abstracto a través de una pérdida gradual de la noción clara y sana de lo concreto? La hipótesis de que la transición de un período a otro procede a través de una enfermedad es así: hay una decadencia, pero esa decadencia, al paso que es una prolongación de las cosas que existen en este período, es, al mismo tiempo, un aparecer de cosas nuevas que son el resultado de la acción del fenómeno decadencia sobre el fenómeno «tal estado de cosas»; así aparece otro fenómeno. Después ese fenómeno, en virtud de reacciones contra él de lo que hay de sano en la sociedad, se transforma en un nuevo orden de cosas. Si no existe esa reacción, se da una disolución social. Entiéndase: todo progreso proviene de una síntesis de tres elementos: 1) (dudoso) los elementos componentes de un estadio civilizacional; 2) los elementos de decadencia de ese estadio; 3) los elementos que reaccionan contra esa decadencia. Estos últimos, al mismo tiempo que reaccionan contra la decadencia de esos elementos, reaccionan contra esos mismos elementos, visto que, como en esa ocasión estos elementos sólo existen en estado de decadencia, si se pusiesen al lado de ellos, eso sería ponerse al lado de su decadencia, de elementos decadentes, que es la forma en que ellos existen).

(La disolución de un estadio civilizacional representa: 1) el agotamiento de sus ideas-centrales, esto es, la inadaptación de esas ideas a aquello que el momento exige; 2) la formación, por ese mismo hecho, de esa decadencia, de corrientes que intentan salvar la sociedad... etc.)

India fue la fase final de las religiones del primer estadio civilizacional, esto es, el máximo de la línea que partió del hombre superprimitivo, y allí llegó a su punto abstracto.

Grecia es un recomenzar. Grecia es un regreso al punto de partida de todos los ciclos civilizacionales: el paganismo griego se identifica en género a la religión primitiva. Pero está una octava encima. De modo que desde allí sube a nuestra civilización. Y Grecia había aprovechado ya elementos indios, esto es, elementos de una cultura contraria a la suya, porque esta era un fin y ella era un principio, y porque India era de un estadio civilizacional anterior.

Las civilizaciones van por grandes ciclos, el fin de cada una cuales es crear en la humanidad un tipo cada vez superior de abstracción.

La civilización actual tiene una característica que la distingue inmediatamente de los ciclos anteriores: la universalidad, el abarcar todo el mundo. ¿Qué resultado diferencial dará esto?

¿Cuál era la forma de religiosidad anterior al período social en que la domesticación de los animales es el hecho socialmente saliente?

El hombre primitivo, repárese, adoraba: piedras, objetos inanimados; astros, etc.; antepasados (…)

¿Cuál es la significación de esto?

¿Qué es que lo hace adorar una piedra; es siempre una piedra extraña la que él adora?

Como la religión, propiamente dicha, nació cuando nacieron (y por eso y en eso) las ideas de utilidad y de grupo social, a todo fenómeno religioso andan ligadas siempre dos ideas: (a) la idea de una ética, utilidad social de la religión; (b) la idea de un culto, socialización del fenómeno religioso, unión en el fenómeno religioso de los psiquismos de la tribu.

¿Qué significa que haya un dios de la tribu? ¿un tótem? ¿No indica un estado de conciencia social en los individuos componentes de la tribu?

Estadios civilizacionales:

(a) aquel en que el hombre domesticó los animales, lo que dio origen a la agricultura, (…); nacieron las ideas de utilidad y de socialidad; nació el primer grado del concepto abstracto = el de lo vagamente concreto (...)

(b) aquel en que una raza superior dominó a una raza inferior y, por así decir, la domesticó como a los animales. En este período nació el ocio, y de ahí las artes propiamente tales. Nació el principio aristocrático. Nació la sociedad propiamente dicha.

(c) aquel en que una raza, reproduciendo el fenómeno anterior dentro de sí misma, se separó en señores y esclavos o inferiores. Nuestra civilización es esto evolucionando.