[Metafísica del paganismo. Comment on Jules de Gaultier]

[texto manuscrito]

Antonio Mora


Regreso de los Dioses – I Metafísica pagana
Comment on Jules de Gaultier

En el Ser-en-sí no puede, concibiéndose, sino concebirse otro de lo que es, la conclusión a que se llega no es la de Gaultier, de que hay oposición entre existir y conocer, sino la de que la forma de conocer que nosotros tenemos es falsa e ilusoria. Admitimos, como Gaultier admite, que el Ser-en-sí pueda ser un mero concepto lógico, puramente regulador, vacío de otros, y no correspondiendo a realidad alguna. Pero, aun así, resta un hecho: es que él es el concepto de Ser-en-sí. Ahora bien, «Ser-en-sí», corresponda o no a una realidad, corresponde con certeza a una idea: la de ser absoluto, la de ser un no-ser. Si analizando esta idea en yuxtaposición con la idea de conocimiento, y de la idea de sujeto y objeto, contenido de la de conocimiento, verificamos que hay contradicción entre ellas, la conclusión no es que la vida es incognoscible, pero sí que el conocimiento no existe. ¿No serán, sin embargo, estas ideas sustancialmente la misma idea?

Si entre conocimiento y ser hay antagonismo, ¿qué quiere decir esto sino que conocer no es ser, esto es, que conocer es no-ser, esto es, que no hay conocer? No quedan los dos términos en oposición; desaparece uno de los términos.

O no hay conocer o no hay ser. Pero como «no haber ser» es una proposición anti-distintiva, forzosamente lo que no hay es conocer.

Sucede, sin embargo, que la primera condición del conocer es afirmar el ser. Esto es, la primera condición del objeto de ser sujeto es ese objeto del existir. Pero lo mismo sucede al sujeto, que para ser sujeto de un objeto, tiene, antes de todo lo demás, que ser. Ahora, cuando se trate del ser-en-sí, esto es, fuera del cual sólo hay no-ser, esto es, fuera del cual no hay nada para que exista el objeto, el objeto tiene que existir absolutamente, esto es que, ser el ser; y el sujeto también. (Porque ese objeto o ha de ser el no-ser o el ser; si es el no-ser, ese objeto no existe; si es el ser es el propio sujeto). Esto es, para el ser-en-sí conocer es ser; quiere decir para el ser-en-sí conocer es simplemente ser el ser-en-sí. Por donde se abogará exactamente lo contrario de lo que afirma Jules de Gaultier: que ser y conocer son idénticos.

Hagamos ahora como Gaultier, pasando de considerar el ser-en-sí a considerar el ser universal. Notemos, sin embargo, que, al contrario de lo que afirma el filósofo francés, lo que cabe decirse de uno no cabe decirse del otro. Fuera del ser en sí, sólo hay no-ser, esto es, no hay nada. La única relación del ser-en-sí es consigo mismo: es una relación no-relación, una relación-en-sí, la relación de identidad. El ser universal, sin embargo, admite una relación verdadera: la relación entre el ser universal y los seres particulares. No se puede, por lo tanto, afirmar del ser-en-sí, lo que se puede afirmar del ser universal. O, de otro modo: puede afirmarse la misma cosa esencial, pero de una manera diversa conforme cabe a la cosa diversa a que se aplica.


1 comentario:

Anónimo dijo...

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