[Oración]

[texto manuscrito, tal vez 1912]

¡Señor, que eres el cielo y la tierra, que eres la vida y la muerte! ¡El sol eres tú y la luna eres tú y el viento eres tú! Tú eres nuestros cuerpos y nuestras almas y nuestro amor también eres tú. Donde nada está, tú habitas, y donde todo está –(tu templo)– he ahí tu cuerpo.

Dame alma para servirte y alma para amarte. Dame vista para verte siempre en el cielo y en la tierra, oídos para oírte en el viento y en el mar, y manos para trabajar en tu nombre.

Vuélveme puro como el agua y alto como el cielo. Que no haya fango en los caminos de mis pensamientos ni hojas muertas en las lagunas de mis propósitos. Haz que sepa amar a los otros como hermanos y servirte como a un padre.

[...]

Sea mi vida digna de tu presencia. Sea mi cuerpo digno de la tierra, tu cama. Pueda aparecer mi alma frente a ti como un hijo que vuelve al hogar.

Vuélveme grande como el Sol, para que te pueda adorar en mí; y vuélveme puro como la luna, para que te pueda rezar en mí; y vuélveme claro como el día para que te pueda ver siempre en mí y rezarte y adorarte.

Señor, protégeme y ampárame. Concédeme que me sienta tuyo. Señor, líbrame de mí.

Fernando Pessoa


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