[La base de todo arte es la sensación]

[texto dactilografiado, tal vez 1916]


1. La base de todo arte es la sensación.

2. Para pasar de la mera emoción sin sentido a la emoción artística, o susceptible de volverse artística, esa sensación ha de ser intelectualizada. Una sensación intelectualizada sigue dos procesos sucesivos: es, primero, la conciencia de esa sensación, y este hecho de haber conciencia de una sensación la transforma ya en una sensación de orden diferente; es, después, una conciencia de esa conciencia, esto es, después de una sensación ser concebida como tal –lo que produce la emoción artística- esa sensación pasa a ser concebida como intelectualizada, lo que produce el poder ser ella expresada. Tenemos, pues:

(1) La sensación, puramente tal.

(2) La conciencia de esa sensación, que da a esa sensación un valor, y, por tanto, un carácter estético.

(3) La conciencia de esa conciencia de la sensación, de donde resulta una intelectualización de una intelectualización, esto es, el poder de expresión.

3. Ahora bien, toda sensación es compleja, esto es, toda sensación está compuesta por más que el elemento simple en que parece consistir. Está compuesta de los siguientes elementos: a) la sensación del objeto sentido; b) el recuerdo de objetos análogos y otros que inevitable y espontáneamente se juntan a esa sensación: c) la vaga sensación del estado de alma en que tal sensación se siente; d) la sensación primitiva de la personalidad de la persona que siente. La más simple de las sensaciones incluye, sin que se sienta, todos estos elementos.

4. Pero, cuando la sensación pasa a ser intelectualizada, resulta que se descompone. ¿Por qué?; ¿qué es una sensación intelectualizada? Una de tres cosas: a) una sensación descompuesta por el análisis instintivo o dirigido, en sus elementos componentes; b) una sensación a la que se agrega conscientemente algún otro elemento que en ella, incluso indistintamente, no existe; c) una sensación que intencionadamente se falsea para sacar de ella un efecto definido, que no existe primitivamente en ella. Son estas las tres posibilidades de la intelectualización de la sensación.

Fernando Pessoa